domingo, 1 de abril de 2018

EL MUNDO DE LOS CONOCIDOS




-Tú y yo sabemos que un día vamos a morir y a enterarnos de cosas que no sabíamos el uno del otro.
- Pero, ¿A qué con eso?
- A que en once años de matrimonio nunca habías mencionado lo de los entrenamientos en cámara de gas- Respondí sin ánimo de reclamar, simplemente como alzar la ceja ante un acontecimiento.
-¿Cuáles entrenamientos?
- En la fuerza aérea.
- ¡Ah, esos!  ¡Nunca preguntaste! además es cosa del pasado- Argumenta Leynn mientras termina de colgar su ropa en el guarda ropa, asegurándose de que la corbata roja vaya donde están las corbatas rojas. No le gusta revolver prendas de distintos colores.
- Pero ¿cómo podría ocurrirse me una pregunta así?  No sabía y aun no comprendo cómo se las gastan esos cuerpos militares para lavar cerebros y alzarles según ellos, el carácter a los reclutas.
-¡Eso no es nada. Solo una experiencia! Y ya que insistes te lo diré ¿Estás lista para lo que sea?
-Listísima.
-Bueno. Te meten en la cámara que es un cuarto pequeño,  sellan las puertas, sueltan el gas lacrimógeno y en seguida sientes el ardor y la irritación, primero en la nariz, los ojos, la piel, y poco a poco todo se nubla. Lo peor viene segundos después cuando el gas alcanza los pulmones, es una sensación de asfixia tremendamente dolorosa. Te entrenan para saber qué hacer en caso de que un día en batalla o en zona de guerra tengas que pasar por algo así.
-´¿Te dicen qué hacer antes de mandarte adentro? increpo,  mientras me siento medio desnuda en la orilla de la cama, pero sin perderlo de vista. Me gusta ver a  la cara de la gente cuando habla. Él ha sacado la pijama azul cielo con rayas de azul más oscuro.
- Claro. Te dicen que hay equipo que puede servirte para soportar y aliviar la reacción del gas. Observan tus reacciones por un cristal, pero no pueden asistirte hasta el final de la práctica. Allí adentro (o afuera) todo dependerá de ti.
- ¿Qué clase de equipo?
- Una mascarilla de oxigeno, un respirador y agua deben encontrarse a la mano. Técnicamente no están  a la mano, dispersan las cosas, no están a simple vista y tú tienes que buscarlas en su momento. Pero sobre todo observan tu resistencia y  habilidad de mantener la calma, eso incrementará tu posibilidad de sobrevivencia.
-¿Y cómo saben que mantienes la calma? Yo pienso que por efectos del gas puede llegarse a perder no solamente la calma, sino también la conciencia.
-Precisamente observan eso, que tus reacciones sean conscientes.  
-¡Hmmm!-Suspiro, dirigiéndome hacia el tocador y dejando en claro mi falta de convencimiento.
- Pero ¿Cómo supiste lo del entrenamiento?-
Tardo unos momentos para contestar la pregunta, me quedo mirando a Leynn por el espejo mientras termina de vestirse la pijama, y todavía esperando mi respuesta se mete a la cama:
- Me enteré en la fiesta de Yeilan. Cuando tú te saliste, después del pastel y los regalos,  Rayan estaba argumentando con doña Ross y don David (más bien solo con doña Ross)  el hecho de que ya no se practique esa parte del entrenamiento. Excepto con fuerzas especiales o empleados consulares.
-¡Por supuesto que las utilizan! es de entrenamiento estándar- Argumenta Leynn remarcando las líneas que se le hacen en la frente, tan características de  él.
- Eso era lo que argumentaba Rayan con su madre que parecía estar mejor informada en el asunto, según ella, se acababa de enterar por fuentes de primera mano.  Mira,  juzga por ti mismo:
“Doña Ross: ¿Qué crees Rayan? Me acaba de decir fulanito (mencionó un nombre que no recuerdo) que ya eliminaron las prácticas de la cámara de gas de la fuerza aérea.
Rayan: ¿Qué? No lo creo. Eso era lo más divertido de ser militar.
Yo: ¡No sabía que hacían prácticas en cámara de gas!
Doña Ross: ¡Ah, sí! Tu marido debe haber pasado por eso.
Yo: ¡Nunca lo ha mencionado! En realidad no menciona nada sobre su periodo de entrenamiento, y rara vez habla ya de la fuerza aérea.
Rayan: Definitivamente esas prácticas eran de lo mejor,  junto con la de dos hombres en un hoyo cavado en la tierra, los cuales debían pelear a puño pelado hasta que uno de los dos se diera, dijera ¡ya basta! o hasta que pasara el tiempo estipulado por los superiores.
Rayan, da puñetazos al vacío como si estuviese peleando.
Yo: ¿En serio?
Todos ríen. Yo bebo el último trago de mi seven up, deseando que fuera whisky”
Afuera  todo parece haber quedado en silencio, no se oye ni tráfico, solo el ladrido del perro de la vecina irrumpe la casa.
- Es crudo hablar de eso en una fiesta de niños ¿no te parece?-objeta Leynn.
- A mí me lo parece, pero era el cumpleaños de su hijo mayor. Ya sabes que Rayan pretende irlos adoctrinando poco a poco en eso de ser “tough” rudos, y creo que Rebeca sustenta esa práctica, mira que los ha llevado al cine a ver una película PG13 cuando el menor tiene apenas 4 años. Pero bueno, sabemos que Rebeca,  no tiene mucho sentido común.
-¿Cuántos años cumplió Yeilan?
- ¡Diez, es de la misma edad de Kevin! Lo hemos discutido cada cumpleaños de alguno de los dos.
- Ok. Ok. ¿Y Don David qué dijo?
-¿Sobre la película?
- ¡No! sobre la práctica suspendida.
- Don David como siempre se quedo callado, asintiendo supongo. Aunque, yo nunca  sé bien si su silencio es de asentimiento o de reprobación.
- ¡Siempre con su poker face! ¿y cómo no con esa mujer que habla hasta por los codos?
Risas. Me meto a la cama y  recargo la almohada en la cabecera,  para leer.
-Sí, Doña Ross fue la que continuo contándome de cuando Rayan tuvo sus entrenamientos:
“Doña Ross: Recuerdo cuando Rayan regreso de sus entrenamientos, fue duro, traía los ojos lagrimosos, la nariz escurridiza, la cara hinchada e irritada, y eso que ya habían pasado tres días.
Yo: ¡Auch!
Doña Ross: Yo creí que tenía gripe,  intente apapacharlo con cuidados pero me mando a la goma: “No estoy enfermo (me dijo en tono de gendarme) es solo que tuve mi entrenamiento en la cámara de gas, pasará pronto” “Pero debe haber algo que se pueda hacer para aliviarlo, ¡Anda, te preparo una mascarilla de pepinos!” “No insistas, madre, ya te he dicho que pasará pronto” remeda Doña Ross.
Rayan: ¡Esos eran los días buenos!
Doña Ross: Lo serían,  pero me alegra que hayan terminado.
Yo: Entonces ¿De ahora en adelante no habrá más de eso?
Rayan: Me imagino que sí, pues nadie quita la posibilidad de encontrarse en situación de necesidad, en un atentado o...
Doña Ross: Al parecer, según fulanito (el nombre que sigo sin recordar) solamente las fuerzas que se enlisten para servir en zona de conflicto, una vez confirmada su participación, y funcionarios consulares necesitarán ser entrenados para esto.
Rayan: ¡Una pena,  realmente!
Doña Ross: Tú deberías estar al tanto, trabajas para la fuerza, hijo.
Rayan: La verdad no he escuchado nada,  y es raro porque ya sabes que las cosas no clasificadas circulan de inmediato. Debe ser asunto clasificado”
Silencio total.
-Pues a mí también me cabe la duda- Reacciona por fin Leynn con los ojos cerrados en actitud de quererse dormir.
-¿Quién habrá inventado ese tipo de prácticas… para ser ejecutadas también en Inglaterra…?
-..Y en China, ellos escribieron los principios de las ciencias de guerra… claro, se le han ido haciendo agregados y modificaciones conforme al país –Concluye.
-Por eso te decía  que un día vamos a morirnos y a enterarnos de…
- ¡Shhhhhh! Olvidemos el tema, hay cosas que es mejor no saber; apaga la luz y déjame abrazarte.



Beatriz Osornio Morales. imagen de la red.

lunes, 5 de marzo de 2018

LOS COLORES DE LA FORMA



Habìa una ola gigante sobre el atardecer,

y había que bordear las incontables gotas

con los colores de la forma;

la oscuridad marina,  sus líneas

difuminadas en el espacio,

donde estalla el abrazo,  un sol rojo

se refugia, perfil sangrante

replegado a la parte ligera y gaseosa,

inclinado en el prominente acantilado,

desde donde la ola salta

en impetuoso vuelo.


El lado oscuro del mar se curva

semicírculo y espuma,

sin rozar el otro extremo, queda

el instante  suspendido

en la imposible disolución del  rojo,

ola gigante, se abre

volando  en el atardecer.




Beatriz Osornio Morales

sábado, 3 de febrero de 2018

MULTITUD






Alguien ha muerto,
dejò de respirar el mismo aire
en nosotros.

Sus mejores amigos le abandonaron:
el fuego se fue,
el aire cerrò la puerta,
el agua se congelò
en sus venas, todos se fueron,
acaso la tierra lo espera aun
en las cèlulas moradas
de un dìa.


¿Què le pasò a su vida?
pregunta la multitud que soy,
como si una vida fuera cuerda
al arpa del corazòn.

Su vida era cuerda, claridad y sombra
aire,  luz que se filtra y nutre
el territorio de los cuerpos.

Ya nada le conecta a existir;
acaso su nota en la memoria
de los que le aman, tensa aun
gime larga, larga...
y una dèbil ilusiòn encendida
en mi mente, diminuta luminaria
promesa,
despuès de ver su foto
en el periòdico...
leìmos su obituario.  



Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

viernes, 5 de enero de 2018

Cangrejos y Sombras




Recuerdo el día que me amigue con una sombra. Era la tarde antes de mi cumpleaños en Carolina del Norte.

 Comimos en Fish Heads, un restaurante que está construido en uno de los malecones, erigido sobre la arena y el mar, elevado con unos postes y tablas de madera, de tal forma que el armazón es lo único que evita que las mesas y los comensales estén en el agua, bueno y unos cuantos metros de vacío, donde juega el viento a esconderse del azul. En fin, después de comer regresamos al hotel a descansar un rato, los niños y L decidieron darse un remojón en la alberca. Yo preferí dar un paseo por la playa frente al hotel.

La tarde estaba cayendo y la brisa era encantadora.  Saqué la cámara, a veces ver a través del lente completa la experiencia del momento. Pero ¿A quién iba a fotografiar? había mucha gente desconocida, unos tomando el sol, otros nadaban o jugaban con las olas, y uno que otro pájaro de arena se paseaba en la orilla dorada, cerca de los bañistas. La transparencia del agua reflejaba un azul turquesa casi como de Caribe.  Camine unos metros por donde las olas mojan la arena, a ratos las olas alcanzaban a mojarme los pies.


De pronto note algo que se movía rápidamente en el piso,  era un pequeño cangrejo que corría de hoyito en hoyito, era diminuto y albino, casi ni se distinguía del color de la arena, excepto por el movimiento. Fue cuando note que otra cosa se movía conmigo. Una sombra larga y fina  se inclinaba hacia el agua. Me moví a propósito para ver que hacía, la sombra se movió. La capte en el lente, la sombra posó entusiasmada y continuamos un rato intercambiando movimientos, cambiando de pose ella se dejaba empapar por la espuma, era linda en su vestido de espuma que a mí me hacía cosquillas. Los que miraban desde su lugar a la mona que fotografiaba el piso  parada en un pie y después en el otro, seguramente pensaron que estaba loca.

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Semanas después, cuando escribía para no olvidar, ella, en la que se convirtió el recuerdo, se sentía tan triste, que al intentar proyectar  la sombra, se tambaleaba y caía cada cambio  de pie. Es como si aquella figura ágil y alargada, hoy sufriera osteoporosis. Costó invertir un tiempo considerable acomodando cada pose y movimiento para completar lo ocurrido. A diferencia de aquel día, hoy, los que observan a la mujer que toma fotografías del piso, no ven la sombra,  asumen que le gustan los cangrejos de playa. El hombre de la pareja de asiáticos que observaban desde su silla bajo un parasol, salió a perseguir a los cangrejos en actitud infantil, se doblaba por la cintura para poner el lente de la cámara más cerca del hoyo, y así, ver de cerca cuando el crustáceo  saltara a la superficie. Correteaba el hombre de un hoy a otro, mientras la mujer jugaba en las orillas, sin dejarse alcanzar por las olas.


Beatriz Osornio Morales.
Nota: Esta es la segunda versión del texto publicado previamente en Una Luz Màs, mi otro blog, donde tuvo buena recepción, espero les guste.














domingo, 10 de diciembre de 2017

Palabras de Ceniza



Supongo que si de tiempo se trata, este el es tiempo donde existo.
Aunque podrìa ser la conciencia de ello lo que realmente persiste como tiempo.

Hace un momento estaba en ese tiempo.
Te decìa que  las palabras huelen a hojarasca.
Abrì la puerta de atràs y recordè ese aroma olvidado,
sentì el crujir de mis palabras que se desmoronaban en el polvo,
y oì romperse el cuerpo del misterio.
Su aroma es el de las hojas quemadas, y no sè porquè
pensè en los petàlos de las rosas secas que he ido guardando cada aniversario,
estàn sobre la mesita de las cartas.

Las palabras minerales sueñan con ser estrellas,
pero por el aroma, sospecho que son cenizas a millones de años luz.
Lo que vemos brillar es la luz milenaria de un tiempo sin memoria.


Beatriz Osornio Morales

domingo, 3 de diciembre de 2017

Historias Sin Contar





¿Tienes historias sin contar? esas que te definen todos los dìas a veces sin darte cuenta, son las historias que muchas veces se van viviendo sin contar.
         Me gustarìa abrir un nuevo documento cada vez que entro a google docs en lugar de ver la lista de los documentos que he creado. No tengo nada en contra de la lista, es ùtil cuando estas seguro que tienes documentos nuevos y/o en proceso, entonces la lista se convierte en una invitaciòn a continuar, ya sea escribiendo o editando. Pero sè bien que no tengo nada nuevo, que si entrara directamente a una pàgina en blanco, quizà escribirìa màs como desafìo a la hoja en blanco. La hoja blanca es una invitaciòn que me motiva a escribir como una pista de patinaje o de baile, donde entras y no puedes resistir las ganas de patinar o bailar.
         Tengo una historia por allì atorada entre los dìas,  cuanto màs edad se tiene parece que los dìas ruedan uno en otro, sin pausa, ni distinciòn. Y el mañana entierra las historias sin contar, què làstima. Con los simple que serìa sentarse frente al monitor y teclear esa historia de aire o de fuego que nos alude todos los dìas.
         El caso es que las historias de digamos los ùtìmos seis dìas no son de aire, son de tierra y de todos los elementos que se encuentran en su estòmago, en su sangre de piedra caliente pero dura.
         La tierra tiembla, se convierte en titanio afilado que parte el suelo y aplasta los edificios, derrùmba los sueños de civilizaciòn que los humanos construimos porque asì somos, nos son necesarios para existir.
        El temblor machaca el sueño de la vida que estuviera bajo techo, nos deja desprotegidos en la lluvia, en la pèrdida, en la carencia, en el dolor. Entonces nos enojamos con quien sea porque siempre necesitamos una cabeza para culpar cuando algo sale mal. El gobierno, es el mayor recipiente del enojo social que se impacienta ante la negligencia, quisièramos que todo se solucionàra de inmediato, quisièramos la certeza de que estamos en manos de nuestros gobernantes y ellos cubren nuestra espalda, ellos nos protegen de todo.  ¿Es posible esa realidad? no lo sè, pero todos los dìas la necesitamos. Necesitamos que los gobiernos dejen de abusar su situaciòn de poder, que se bajen de su ambiciòn personal, que sirvan en lugar de ser servidos, en lugar de hacer pueblos de sirvientes.
Entre tanto, yo intento distinguir cada dìa en este blog.


Beatriz Osornio Morales, imagen de la red

martes, 7 de noviembre de 2017

El Tiempo en un Instante









De entre las horas del dìa rescate un instante...
pensar en ti.

Abrì la ventana y saliò el sol, estaba tierno;
un polvo luminoso entre las hojas cayendo.

Llovieron (las hojas) en el patio,
llovieron en mis ojos.

De entre los dìas del mes rescate uno solo...
para pensarte y buscar el tiempo.


Beatriz Osornio Morales. Imagen de la red.

martes, 31 de octubre de 2017

De Halloween y El Dìa de los Muertos



Harà cosa de una semana y media...algo asì, hice una suplencia en la primaria. Me tocò trabajar con el equipo de educaciòn especial; un grupo reducido de unos cinco estudiantes, pero ese dìa por razones desconocidas solo asistieron tres de los estudiantes,  el equipo de adultos èramos tres.


En vìsperas de Halloween, se tocò el tema, que ademàs de ser la festividad favorita de una de las para educadoras del equipo de base, es uno de los dìas que emocionan a los chicos.  La explicaciòn del tema fue acompañada con un video de History Channel para niños, el cual explicaba màs o menos detalladamente los orìgenes de la celebraciòn de Halloween en USA. Segùn esto, con la llegada de inmigrantes de Irlanda, llegò a estas tierras dicha celebraciòn. Los antiguos celtas, llegado el final de octubre solìan celebrar una gran fiesta llamada “Samhain”  significa etimològicamente: El final del verano. Coicidìa con el final de la cosecha y el final del año, fecha en que almacenaban provisiones para el invierno y sacrificaban animales a sus dioses. Los antiguos creìan que los espìritus de los muertos regresaban al mundo de los mortales la noche de Samhain, hoy Halloween.   Su regreso era visto como una travesura contra los vivos, por lo cual se hacìan fogatas y se disfrazaban con el fin de ahuyentar esos espìritus.  Por eso ahora para celebrar,  los vivos se disfràzan con atuendos terrorìficos para asustar a esos esìritus y mantenerlos al margen de nuestro mundo. Ese es en esencia, el fundamento de la celebraciòn.


Me sorprendiò mucho porque despuès de esa explicaciòn Halloween ya no me pareciò tan trivial ¿Trivializar siglos y siglos de tradiciòn?


Una de las cosas que màs me sorprendiò es la diferencia entre Halloween y El Dìa de los Muertos, su esencia y su forma de celebraciòn. Comentè al final del video que en Mèxico nuestra celebraciòn de los muertos es todo lo contrario. Bueno, tambièn regresan los muertos  al mundo de los vivos la noche del 1 y 2 de Noviembre, pero nosotros no queremos asustarlos. Nosotros los esperamos con altares de flores, misas  y ofrendas, las cuales incluyen sus alimentos y bebidas favoritas, sus fotografìas, pan especial y unas simpàticas calaveritas hechas  y adornadas con azùcar. Celebramos,visitamos los panteones,  comemos y bebemos en su memoria, algunos se disfrazan de catrinas y catrines. Considerando que la celebraciòn del 1 de Noviembre conocida como El Dìa de Los Muertos,  para nosotros, tiene sus orìgenes primero, en que las antiguas culturas de nuestro paìs, consideraban a la muerte una deidad o un paso a otro ciclo de vida, y luego, en lo que es conocido como el Dìa de Todos los Santos, no deberìa sorprender a nadie que a nuestros muertos los esperemos en lugar de ahuyentarlos, pues ya sea que a causa de un sincretìsmo religioso que quisò alejarnos del paganìsmo,  o ya se trate de una cosmogonìa ancestral, para nosotros, nuestros muertos son màs santos que muchos vivos.

Los estudiantes y los miembros del equipo escucharon atentos y tambièn se sorprendieron de las grandes diferencias tradicionales, no sabìan como se celebra en Mèxico el Dìa de los Muertos. Todos concordamos que las diferencias enriquecen cada una de nuestras culturas, y que en lugar de tratar de copiar o criticar unas u otras, tendrìan que ser estas diferencias en tradiciones, motivo  de orgullo y riqueza cultural.

Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

jueves, 19 de octubre de 2017

19 de Septiembre de 2017




El martes 19 de septiembre, yo estaba pasando por un tremor eufòrico, producido por el pànico. Debìa enfrentar nuevamente el servicio civil como parte del panel de prospectos a jurado. Cosa que venìa ocurriendo desde el pasado 6 de agosto, cuando acudì espectànte, màs no voluntariamente a la primera llamada. No sabìa lo que realmente implica sentarse por horas en un grupo de unas 49 0 50 personas desconocidas, sin saber lo que està pasando, sin saber lo que pasarà, para què caso te llamaron, tù naciste en otro paìs donde no tienen este proceso en el sistema judicial, un grupo de desconocidos sin nombre (por seguridad no se utilizan los nombres, sino nùmeros) sin otro remedio que hablar entre nosotros,  o mirar al vacìo por la ventana,  en la corte no permiten llevar celulares o electrònicos de ningùn tipo, y como en todo establecimiento burocràtico, la funcionalidad es ineficiente, la coordinadora de jurados tarda un buen en iniciar el proceso, que ya de por si es largo antes de la sesiòn jurìdica con el juez,  quien preside primero la selecciòn del panel de jurados, para enseguida moderar el juicio.

Nos habìan citado a las 8 am con la advertencia de no llegar antes, despuès de que te dicen que si llegas tarde o no te presentas puedrìa generarte una multa de hasta 200 dolares, asì que todo mundo puntual. Algunos llegaron un minuto o dos minutos antes y  automàticamente empezaron a hacer fila. Estamos acostumbrados a hacer fila para todo.  

Las ocho. Yo calculo haber llegado unos minutitos pasadas  las ocho y aun estaba cerrada la corte,  ya habìa fila bajo el ala sobresaliente del edificio ¿Mencionè que estaba lloviendo? para colmo lloviò cada uno de los martes que nos citaron, y el 19 no fue la excepciòn. Estaba oscuro y lloviznaba continuamente. Las ocho quince, la puerta seguìa cerrada, los que no alcanzaron a caber bajo el ala del edificio se empapaban mientras los minutos transcurrìan lentamente; ¿y te amenazan si llegas tarde? ja. A las 8:30 am por fin se aparece un guardia a abrir la puerta, pero antes de autorizar la entrada,  da el discurso de las prohibiciones dentro del edificio, lo que no està permitido y esas cuestiones, como si no hubièsemos esperado ya lo suficiente.


Ese dìa era un caso civil, asunto de tràfico donde una muchacha fue embestida en su carro por un hombrecillo lastimoso, daba pena verlo, tenìa los ojos notablemente abiertos y con un brillo que le daba la apariencia de ratòn asustado, debe haber estado muy nervioso. Se ve que planchò su camisa azul rey antes de presentarse a la corte, se arreglò el pelo y se afeitò, hizo un esfuerzo por parecer respetable. La vìctima no se veìa gravemente lesionada, obvio estaba sentada y supongo que habìa ya pasado por hospitalizaciòn y terapias de recuperaciòn. Dicen que la lesiòn fue en la cadera donde le colocaron un implante. Los abogados de ambos eran dos jovenes que parecìan inexpertos a simple vista.

El proceso de selecciòn de jurados para este caso fue el màs sencillo y ràpido de los cinco, los que juzgaron en este caso se quejaron despuès del tedio de escuchar la declaraciòn de los mèdicos por horas. Solo seleccionaron a cinco miembros de jurado que determinarìan el veredicto y la sentencia para el hombrecillo, al resto nos despidieron a las once. Esa fue la mejor parte del dìa. Habìa terminado el sismo judicial y el mundo tomaba un aspecto màs estable, por lo menos hasta el pròximo martes.

Ya en casa, antes de comer leì la noticia de que habìa temblado muy duro nuevamente en Mèxico. La semana anterior habìa temblado en los estados de Chiapas y Oaxaca  y aun habìa damnificados. Asì pase de un temblor jurìdico a un temblor telùrico.  Ahora eran Morelos, Puebla y CDMX. Anuncios de amigos que reportaban estar a salvo empezaron a inundar las redes sociales, asì como videos y fotografìas de los derrumbes, mensajes de familiares preocupados preguntando por aquellos miembros de la familia que radican en alguna de las zonas afectadas. Pronto  empezaron a aparecer tambièn las muestras de solidaridad de la gente. Se organizaron entre sì para apoyar en las labores de rescate, no esperaron a que viniera el gobierno a organizarlos o realizar operaciones, siempre llegan tarde...si es que llegan. Se me desmayaron las piernas y los brazos al ver las noticias, perdì el apetito, se me agolparon las emociones de orgullo, preocupaciòn, impotencia, tristeza, alegrìa al saber que mis familiares estaban bien, asustados, traumatizados por los efectos del intenso temblor, pero a salvo, dolidos por todo el dolor que desparramaba la catàstrofe: conocidos de conocidos, familiares de conocidos, hermanos, hijos, madres, padres que perdieron a sus hijos, a sus padres, a sus amigos, a sus abuelos, se veìa en todos los medios de comunicaciòn y yo veìa los muros fìsicos y emocionales derrumbarse ante mis ojos. El nùmero de los desaparecidos bajo los escombros era incalculable aun.




Mi hermana dice que ademàs de mecerse la tierra y las cosas, se sacudìan como coladera, las sacudidas le sacaban ruidos a las paredes y a los techos, o sabe dios si los ruidos vinieran de las profundidades de la tierra, se oìa como una làmina blandièndose, o como cuando se descompone la lavadora y el motor no arranca bien, o como un taladro perforando la tierra. A ella y a mi sobrina   les flaqueaban las piernas al tratar de bajar ràpidamente las escaleras externas en forma de caracol,  viven en el segundo piso y bajaron a prisa agarràndose de donde podìan.

Inevitablemente ante los restos,  todos los mexicanos recordamos el 19 de Septiembre de 1985, justo 32 años antes, cuando ocurriò una catàstrofe similar en el àrea central del paìs donde miles de personas perdieron la vida entre los escombros del derrumbe. Muchos lo vivimos entonces, lo sobrevivimos una vez, y muchos no  sobrevivieron esta vez. Yo estoy muy lejos ahora, a pesar de ello, sè que... Tras su pèrdida nos sentimos incompletos, enfermos, asustados. Pero no hay tiempo de ceder a la enfermedad, el miedo o la angustia, tenemos que rescatar a los que aun se pueden rescatar, reconstruìr sobre las ruinas y seguir viviendo, asì sea por desafìo a la adversidad y no tanto por estoicismo, hay que empezar de nuevo, como hacemos siempre los mexicanos.



Beatriz Osornio Morales. Imagenes de la red.

martes, 3 de octubre de 2017

El Otro Einstein




Como a mediados de Julio leì una nueva novela (para mì era nueva) “The Other Einstein” de la autora americana que firma como Marie Benedict. Solo tomò unas 30 pàginas para encontrarme comprometida con la trama.
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La historia està narrada por el personaje de Mileva “Mitza” Maric Einstein, una jòven fìsico matemàtica serbia que estudiara en el Politècnico de Matemàticas de Zurich, Suiza, al mismo tiempo que el conocido Albert Einstein.




Tras haber roto moldes en su natal Serbia, donde la ùnica expectativa que existìa para las mujeres era la del matrimonio y la maternidad, e ignorando esas expectativas, se enlista en el campo de la fìsica, un àrea entonces dominada por los hombres, y logra convertirse en una promesa intelectual. Su gran potencial logrò el respeto de sus contemporàneos en la universidad, incluyendo el amor de Einstein con quien contraerìa matrimonio en momentos crìticos de su carrera.


La novela està escrita en forma de diario, por tanto tiene el encanto de desenvolverse en primera persona.


El libro da comienzo con un breve pròlogo de apenas dos pàrrafos narrados por la propia Mileva Maric Einstein.


“Agosto 4, 1948
62 Huttenstrasse, Zurich, Switzerland.


Se acerca el final. Siento que se acerca como una oscura y seductora sombra que extinguirà la luz que me queda. En estos momentos miro hacia atràs.
¿Còmo extravìe mi camino, còmo perdì a Lieserl? (Lieserl fue su primera hija)


La oscuridad se apresura. En los pocos momentos que me quedan, como un arqueològo meticuloso, escarbo el pasado en busca de respuestas. Espero aprender, como sugerì hace mucho, si el tiempo es verdaderamente relativo.”


Firma Mileva Maric Einstein.


De allì parte la narraciòn en retrospectiva, utilizando fechas y flashbacks como los elementos principales de la forma de esta particular obra.


El padre de Mileva fue de gran influencia en su amor por la ciencia desde temprana edad. Meleva recuerda que a los 7 años ella ya discutìa los tratàdos de Newton con su padre:
“Papà y yo discutìamos los tratados de Newton sobre la fuerza de los objetos en movimiento, y las variables que los afectan -màs sencillamente- ¿Porquè los objetos se mueven de la forma que lo hacen. Newton me intrigaba porque sospechaba que podrìa ayudarme a entender porquè mi pierna se arrastraba, mientras las piernas de los otros niños, brincotèaban ligeramente por las calles”


Mileva naciò con una pierna irregular, cojera o deformaciòn de nacimiento. Creciò con ella y con la bùsqueda de una explicaciòn matemàtica universal sobre las cosas.


En la universidad, los compañeros y maestros que al principio la tomaban a la ligera o la ignoraban, incluso aquellos que intentaron hacerle la vida difìcil por el simple hecho de ser mujer, con el tiempo acudìan a consultar las teorìas màs serias y respetables de su tiempo. El propio Einstein acudìa a consultar teorìas fundamentales sobre la relatividad. Quizà de allì surja la especulaciòn sobre quièn es el verdadero autor de la teorìa y los principios de la relatividad.


Con todas sus dificultades, aciertos y desaciertos, encontramos que esta novela con un personaje adelantado a su tiempo, es muy de nuestro tiempo. Muchos  puede que se sientan identificados e inspirados con este libro hoy en dìa, en especial las mujeres, quienes sin duda nos sentirèmos aludidas en màs de una ocasiòn.


En cuanto a Albert Einstein, aquì se llega a conocer aspectos que quizà la mayorìa desconozca.


El libro cierra con un epìlogo igualmente fascinante al comienzo. Tratàndose de  personajes de tendencias matemàticas, traducirè aquì la parte que en mi opiniòn captura una de las formas como opera el pensamiento matemàtico.


“Agosto 4,1948
62 Huttensttasse, Zurich, Switzerland.


Todo mundo continùa en reposo o en movimiento en una lìnea recta,a menos que sea obligado a cambiar por fuerzas impuestas. Encuentro esta primera ley del movimiento hermosa y profunda, una elegante afirmaciòn de una de las verdades de Dios, descubiertas por el hombre. En mi juventud percibìa el principio como aplicable sòlo a los objetos; solo màs tarde me di cuenta que la gente opera tambièn de acuerdo a este principio. El camino de mi infancia, cientìfica-solitaria- continuaba en una lìnea recta hasta que actùo en ello una fuerza; Albert fue la fuerza que se imprimiò en mi camino recto.


La fuerza de Albert actuò en mi de acuerdo a la segunda ley del movimiento. Fuì jalada en su direcciòn, a su velocidad, y su fuerza se convirtiò en la mìa al tomar los roles de su amante,  madre de sus hijos, su esposa, y su secreto compañero cientìfico. Le permitì recortar todas las partes que no cabìan en su molde. Expandì otras para que èl realizara sus sueños, para èl mismo. Sufrì silenciosamente cuando mis deseos no eran los mismos que los suyos, como el sacrificio de mis propias ambiciones profesionales por su ascenso estelar, como renunciar a mi propia habilidad de mantener a Lieserl a mi lado.


Hasta que ya no pude tolerar màs la fuerza de Albert. La tercera ley del movimiento atinò, y ejercì una fuerza igual en magnitud y  en direcciòn opuesta a la suya. Recuperè el espacio que me pertenecìa, lo deje. Desde entonces he permanecìdo  inmòvil, desafiando todas las leyes del movimiento.”


El texto continùa dando particularidades sobre la relaciòn entre los dos genios. De esa manera creo que las matemàticas se sienten màs accesibles al pensamiento comùn o inexperto en el campo de la fìsica.


Es un libro con tema polèmico quizà, lo cierto es que seas hombre o mujer,  su lectura no te dejarà indiferente,  pues no es la primera vez que sea por lo que sea,  el potencial intelectual de una mujer se subleva ante otros aspectos de la vida.


“El Otro Einstein” revela a la mujer olvidada, cuya luz se perdiò en la enorme sombra de Einstein”


Texto y traducciòn de citas: Beatriz Osornio Morales, Hampton, Va. Julio, 2017

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EL MUNDO DE LOS CONOCIDOS

-Tú y yo sabemos que un día vamos a morir y a enterarnos de cosas que no sabíamos el uno del otro. - Pero, ¿A qué con eso? - A qu...