martes, 7 de noviembre de 2017

El Tiempo en un Instante









De entre las horas del dìa rescate un instante...
pensar en ti.

Abrì la ventana y saliò el sol, estaba tierno;
un polvo luminoso entre las hojas cayendo.

Llovieron (las hojas) en el patio,
llovieron en mis ojos.

De entre los dìas del mes rescate uno solo...
para pensarte y buscar el tiempo.


Beatriz Osornio Morales. Imagen de la red.

martes, 31 de octubre de 2017

De Halloween y El Dìa de los Muertos



Harà cosa de una semana y media...algo asì, hice una suplencia en la primaria. Me tocò trabajar con el equipo de educaciòn especial; un grupo reducido de unos cinco estudiantes, pero ese dìa por razones desconocidas solo asistieron tres de los estudiantes,  el equipo de adultos èramos tres.


En vìsperas de Halloween, se tocò el tema, que ademàs de ser la festividad favorita de una de las para educadoras del equipo de base, es uno de los dìas que emocionan a los chicos.  La explicaciòn del tema fue acompañada con un video de History Channel para niños, el cual explicaba màs o menos detalladamente los orìgenes de la celebraciòn de Halloween en USA. Segùn esto, con la llegada de inmigrantes de Irlanda, llegò a estas tierras dicha celebraciòn. Los antiguos celtas, llegado el final de octubre solìan celebrar una gran fiesta llamada “Samhain”  significa etimològicamente: El final del verano. Coicidìa con el final de la cosecha y el final del año, fecha en que almacenaban provisiones para el invierno y sacrificaban animales a sus dioses. Los antiguos creìan que los espìritus de los muertos regresaban al mundo de los mortales la noche de Samhain, hoy Halloween.   Su regreso era visto como una travesura contra los vivos, por lo cual se hacìan fogatas y se disfrazaban con el fin de ahuyentar esos espìritus.  Por eso ahora para celebrar,  los vivos se disfràzan con atuendos terrorìficos para asustar a esos esìritus y mantenerlos al margen de nuestro mundo. Ese es en esencia, el fundamento de la celebraciòn.


Me sorprendiò mucho porque despuès de esa explicaciòn Halloween ya no me pareciò tan trivial ¿Trivializar siglos y siglos de tradiciòn?


Una de las cosas que màs me sorprendiò es la diferencia entre Halloween y El Dìa de los Muertos, su esencia y su forma de celebraciòn. Comentè al final del video que en Mèxico nuestra celebraciòn de los muertos es todo lo contrario. Bueno, tambièn regresan los muertos  al mundo de los vivos la noche del 1 y 2 de Noviembre, pero nosotros no queremos asustarlos. Nosotros los esperamos con altares de flores, misas  y ofrendas, las cuales incluyen sus alimentos y bebidas favoritas, sus fotografìas, pan especial y unas simpàticas calaveritas hechas  y adornadas con azùcar. Celebramos,visitamos los panteones,  comemos y bebemos en su memoria, algunos se disfrazan de catrinas y catrines. Considerando que la celebraciòn del 1 de Noviembre conocida como El Dìa de Los Muertos,  para nosotros, tiene sus orìgenes primero, en que las antiguas culturas de nuestro paìs, consideraban a la muerte una deidad o un paso a otro ciclo de vida, y luego, en lo que es conocido como el Dìa de Todos los Santos, no deberìa sorprender a nadie que a nuestros muertos los esperemos en lugar de ahuyentarlos, pues ya sea que a causa de un sincretìsmo religioso que quisò alejarnos del paganìsmo,  o ya se trate de una cosmogonìa ancestral, para nosotros, nuestros muertos son màs santos que muchos vivos.

Los estudiantes y los miembros del equipo escucharon atentos y tambièn se sorprendieron de las grandes diferencias tradicionales, no sabìan como se celebra en Mèxico el Dìa de los Muertos. Todos concordamos que las diferencias enriquecen cada una de nuestras culturas, y que en lugar de tratar de copiar o criticar unas u otras, tendrìan que ser estas diferencias en tradiciones, motivo  de orgullo y riqueza cultural.

Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

jueves, 19 de octubre de 2017

19 de Septiembre de 2017




El martes 19 de septiembre, yo estaba pasando por un tremor eufòrico, producido por el pànico. Debìa enfrentar nuevamente el servicio civil como parte del panel de prospectos a jurado. Cosa que venìa ocurriendo desde el pasado 6 de agosto, cuando acudì espectànte, màs no voluntariamente a la primera llamada. No sabìa lo que realmente implica sentarse por horas en un grupo de unas 49 0 50 personas desconocidas, sin saber lo que està pasando, sin saber lo que pasarà, para què caso te llamaron, tù naciste en otro paìs donde no tienen este proceso en el sistema judicial, un grupo de desconocidos sin nombre (por seguridad no se utilizan los nombres, sino nùmeros) sin otro remedio que hablar entre nosotros,  o mirar al vacìo por la ventana,  en la corte no permiten llevar celulares o electrònicos de ningùn tipo, y como en todo establecimiento burocràtico, la funcionalidad es ineficiente, la coordinadora de jurados tarda un buen en iniciar el proceso, que ya de por si es largo antes de la sesiòn jurìdica con el juez,  quien preside primero la selecciòn del panel de jurados, para enseguida moderar el juicio.

Nos habìan citado a las 8 am con la advertencia de no llegar antes, despuès de que te dicen que si llegas tarde o no te presentas puedrìa generarte una multa de hasta 200 dolares, asì que todo mundo puntual. Algunos llegaron un minuto o dos minutos antes y  automàticamente empezaron a hacer fila. Estamos acostumbrados a hacer fila para todo.  

Las ocho. Yo calculo haber llegado unos minutitos pasadas  las ocho y aun estaba cerrada la corte,  ya habìa fila bajo el ala sobresaliente del edificio ¿Mencionè que estaba lloviendo? para colmo lloviò cada uno de los martes que nos citaron, y el 19 no fue la excepciòn. Estaba oscuro y lloviznaba continuamente. Las ocho quince, la puerta seguìa cerrada, los que no alcanzaron a caber bajo el ala del edificio se empapaban mientras los minutos transcurrìan lentamente; ¿y te amenazan si llegas tarde? ja. A las 8:30 am por fin se aparece un guardia a abrir la puerta, pero antes de autorizar la entrada,  da el discurso de las prohibiciones dentro del edificio, lo que no està permitido y esas cuestiones, como si no hubièsemos esperado ya lo suficiente.


Ese dìa era un caso civil, asunto de tràfico donde una muchacha fue embestida en su carro por un hombrecillo lastimoso, daba pena verlo, tenìa los ojos notablemente abiertos y con un brillo que le daba la apariencia de ratòn asustado, debe haber estado muy nervioso. Se ve que planchò su camisa azul rey antes de presentarse a la corte, se arreglò el pelo y se afeitò, hizo un esfuerzo por parecer respetable. La vìctima no se veìa gravemente lesionada, obvio estaba sentada y supongo que habìa ya pasado por hospitalizaciòn y terapias de recuperaciòn. Dicen que la lesiòn fue en la cadera donde le colocaron un implante. Los abogados de ambos eran dos jovenes que parecìan inexpertos a simple vista.

El proceso de selecciòn de jurados para este caso fue el màs sencillo y ràpido de los cinco, los que juzgaron en este caso se quejaron despuès del tedio de escuchar la declaraciòn de los mèdicos por horas. Solo seleccionaron a cinco miembros de jurado que determinarìan el veredicto y la sentencia para el hombrecillo, al resto nos despidieron a las once. Esa fue la mejor parte del dìa. Habìa terminado el sismo judicial y el mundo tomaba un aspecto màs estable, por lo menos hasta el pròximo martes.

Ya en casa, antes de comer leì la noticia de que habìa temblado muy duro nuevamente en Mèxico. La semana anterior habìa temblado en los estados de Chiapas y Oaxaca  y aun habìa damnificados. Asì pase de un temblor jurìdico a un temblor telùrico.  Ahora eran Morelos, Puebla y CDMX. Anuncios de amigos que reportaban estar a salvo empezaron a inundar las redes sociales, asì como videos y fotografìas de los derrumbes, mensajes de familiares preocupados preguntando por aquellos miembros de la familia que radican en alguna de las zonas afectadas. Pronto  empezaron a aparecer tambièn las muestras de solidaridad de la gente. Se organizaron entre sì para apoyar en las labores de rescate, no esperaron a que viniera el gobierno a organizarlos o realizar operaciones, siempre llegan tarde...si es que llegan. Se me desmayaron las piernas y los brazos al ver las noticias, perdì el apetito, se me agolparon las emociones de orgullo, preocupaciòn, impotencia, tristeza, alegrìa al saber que mis familiares estaban bien, asustados, traumatizados por los efectos del intenso temblor, pero a salvo, dolidos por todo el dolor que desparramaba la catàstrofe: conocidos de conocidos, familiares de conocidos, hermanos, hijos, madres, padres que perdieron a sus hijos, a sus padres, a sus amigos, a sus abuelos, se veìa en todos los medios de comunicaciòn y yo veìa los muros fìsicos y emocionales derrumbarse ante mis ojos. El nùmero de los desaparecidos bajo los escombros era incalculable aun.




Mi hermana dice que ademàs de mecerse la tierra y las cosas, se sacudìan como coladera, las sacudidas le sacaban ruidos a las paredes y a los techos, o sabe dios si los ruidos vinieran de las profundidades de la tierra, se oìa como una làmina blandièndose, o como cuando se descompone la lavadora y el motor no arranca bien, o como un taladro perforando la tierra. A ella y a mi sobrina   les flaqueaban las piernas al tratar de bajar ràpidamente las escaleras externas en forma de caracol,  viven en el segundo piso y bajaron a prisa agarràndose de donde podìan.

Inevitablemente ante los restos,  todos los mexicanos recordamos el 19 de Septiembre de 1985, justo 32 años antes, cuando ocurriò una catàstrofe similar en el àrea central del paìs donde miles de personas perdieron la vida entre los escombros del derrumbe. Muchos lo vivimos entonces, lo sobrevivimos una vez, y muchos no  sobrevivieron esta vez. Yo estoy muy lejos ahora, a pesar de ello, sè que... Tras su pèrdida nos sentimos incompletos, enfermos, asustados. Pero no hay tiempo de ceder a la enfermedad, el miedo o la angustia, tenemos que rescatar a los que aun se pueden rescatar, reconstruìr sobre las ruinas y seguir viviendo, asì sea por desafìo a la adversidad y no tanto por estoicismo, hay que empezar de nuevo, como hacemos siempre los mexicanos.



Beatriz Osornio Morales. Imagenes de la red.

martes, 3 de octubre de 2017

El Otro Einstein




Como a mediados de Julio leì una nueva novela (para mì era nueva) “The Other Einstein” de la autora americana que firma como Marie Benedict. Habìa leìdo unas 30 pàginas y ya estaba comprometida con la trama.


La historia està narrada por el personaje de Mileva “Mitza” Maric Einstein, una jòven fìsico matemàtica serbia que estudiara en el Politècnico de Matemàticas de Zurich, Suiza, al mismo tiempo que el conocido Albert Einstein.
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Tras haber roto moldes en su natal Serbia, donde la ùnica expectativa que existìa para las mujeres era la del matrimonio y la maternidad, e ignorando esas expectativas, se enlista en el campo de la fìsica, un àrea entonces dominada por los hombres, y logra convertirse en una promesa intelectual. Su gran potencial logrò el respeto de sus contemporàneos en la universidad, incluyendo el amor de Einstein con quien contraerìa matrimonio en momentos crìticos de su carrera.


La novela està escrita en forma de diario, por tanto tiene el encanto de desenvolverse en primera persona.


El libro da comienzo con un breve pròlogo de apenas dos pàrrafos narrados por la propia Mileva Maric Einstein.


“Agosto 4, 1948
62 Huttenstrasse, Zurich, Switzerland.


Se acerca el final. Siento que se acerca como una oscura y seductora sombra que extinguirà la luz que me queda. En estos momentos miro hacia atràs.
¿Còmo extravìe mi camino, còmo perdì a Lieserl? (Lieserl fue su primera hija)


La oscuridad se apresura. En los pocos momentos que me quedan, como un arqueològo meticuloso, escarbo el pasado en busca de respuestas. Espero aprender, como sugerì hace mucho, si el tiempo es verdaderamente relativo.”


Firma Mileva Maric Einstein.


De allì parte la narraciòn en retrospectiva, utilizando fechas y flashbacks como los elementos principales de la forma de esta particular obra.


El padre de Mileva fue de gran influencia en su amor por la ciencia desde temprana edad. Meleva recuerda que a los 7 años ella ya discutìa los tratàdos de Newton con su padre:
“Papà y yo discutìamos los tratados de Newton sobre la fuerza de los objetos en movimiento, y las variables que los afectan -màs sencillamente- ¿Porquè los objetos se mueven de la forma que lo hacen. Newton me intrigaba porque sospechaba que podrìa ayudarme a entender porquè mi pierna se arrastraba, mientras las piernas de los otros niños, brincotèaban ligeramente por las calles”


Mileva naciò con una pierna irregular, cojera o deformaciòn de nacimiento. Creciò con ella y con la bùsqueda de una explicaciòn matemàtica universal.


En la universidad, los compañeros y maestros que al principio la tomaban a la ligera o la ignoraban, incluso aquellos que intentaron hacerle la vida difìcil por el simple hecho de ser mujer, con el tiempo acudìan a consultar las teorìas màs serias y respetables de su tiempo. El propio Einstein acudìa a consultar teorìas fundamentales sobre la relatividad. Quizà de allì surja la especulaciòn sobre quièn es el verdadero autor de la teorìa y los principios de la relatividad.


Con todas sus dificultades, sus aciertos y desaciertos, encontramos que esta novela con un personaje adelantado a su tiempo, es muy de nuestro tiempo. Muchos  puede que se sientan identificados e inspirados con este libro hoy en dìa, en especial las mujeres, quienes sin duda se sentiràn aludidas en màs de una ocasiòn.


En cuanto a Albert Einstein, aquì se llega a conocer aspectos que quizà la mayorìa desconozca, sobre todo los menos alagûeños.


El libro cierra con un epìlogo igualmente fascinante al comienzo. Tratàndose de  personajes de tendencias matemàticas, traducirè aquì la parte que en mi opiniòn captura una de las formas como opera el pensamiento matemàtico.


“Agosto 4,1948
62 Huttensttasse, Zurich, Switzerland.


Todo mundo continùa en reposo o en movimiento en una lìnea recta,a menos que sea obligado a cambiar por fuerzas impuestas. Encuentro esta primera ley del movimiento hermosa y profunda, una elegante afirmaciòn de una de las verdades de Dios, descubiertas por el hombre. En mi juventud percibìa el principio como aplicable sòlo a los objetos; solo màs tarde me di cuenta que la gente opera tambièn de acuerdo a este principio. El camino de mi infancia, cientìfica-solitaria- continuaba en una lìnea recta hasta que actùo en ello una fuerza; Albert fue la fuerza que se imprimiò en mi camino recto.


La fuerza de Albert actuò en mi de acuerdo a la segunda ley del movimiento. Fuì jalada en su direcciòn, a su velocidad, y su fuerza se convirtiò en la mìa al tomar los roles de su amante,  madre de sus hijos, su esposa, y su secreto compañero cientìfico. Le permitì recortar todas las partes que no cabìan en su molde. Expandì otras para que èl realizara sus sueños, para èl mismo. Sufrì silenciosamente cuando mis deseos no eran los mismos que los suyos, como el sacrificio de mis propias ambiciones profesionales por su ascenso estelar, como renunciar a mi propia habilidad de mantener a Lieserl a mi lado.


Hasta que ya no pude tolerar màs la fuerza de Albert. La tercera ley del movimiento atinò, y ejercì una fuerza igual en magnitud y  en direcciòn opuesta a la suya. Recuperè el espacio que me pertenecìa, lo deje. Desde entonces he permanecìdo  inmòvil, desafiando todas las leyes del movimiento.”


El texto continùa dando particularidades sobre la relaciòn entre los dos genios. De esa manera creo que las matemàticas se sienten màs accesibles al pensamiento comùn o inexperto en el campo de la fìsica.


Es un libro con tema polèmico quizà, lo cierto es que seas hombre o mujer,  su lectura no te dejarà indiferente,  pues no es la primera vez que sea por lo que sea,  el potencial intelectual de una mujer se subleva ante otros aspectos de la vida.


“El Otro Einstein” revela a la mujer olvidada, cuya luz se perdiò en la enorme sombra de Einstein”


Texto y traducciòn de citas: Beatriz Osornio Morales, Hampton, Va. Julio, 2017

sábado, 9 de septiembre de 2017

Retrato de Agua



El agua no tiene orillas, no

como el mar, el rìo, el lago

el arroyo, la banqueta o los edificios;

ellos tienen orillas.


El agua busca cualquier forma

para abrazarla  y parecer algo;

en el abrazo ella sabe de su existencia,

del mismo modo que el hombre

sabe ante la tierra,

si el aliento que es, està màs cerca

de lo que empieza o de lo que termina.


Yo no sè del agua

màs que lo evidente; florece

en mis ojos, viaja en mi cuerpo

late con el corazòn

que me habita;

se parece a (tantas cosas)

los pensamientos, la saliva de una màquina

el cielo azul, a mì...en el primer beso,

a la muerte de un niño.


Todas las cosas

tù y yo,

somos el espejo del agua.




Beatriz Osornio Morales, Poquoson, Va.

Septiembre de 2017.

martes, 22 de agosto de 2017

Soy lo que Soy



Mi nombre es Beatriz, mamà  escogiò ese nombre primero y despuès yo.
Para el mundo soy mexicana, para el mexicano mestiza, muy blanca para algunos y muy morena para otros. Nacì y crecì en Michoacàn,  asì que en cuanto a identidad cultural dirìa que soy michoacana.

Soy lo que soy; soy la que no  se queda quieta porque entiende que la vida con su inmenso pèndulo, puede golpear otra vez en cualquier momento. Me ha dejado tambaleando algunas veces pero aunque no soy valiente,  soy resiliente y empiezo a levantarme antes de caer. Soy lo que he logrado de mi, soy lo que otros han hecho de mi persona, soy lo que sè que està llì pero aun no encuentro, y busco còmo nombrarlo. El cuerpo es pequeño en comparaciòn con el alma,  èsta es honda y ancha, y alta, y tiene demasiada  luz por donde se asoman unas sombras que son narcisistas y llenan el espejo con oscura grandeza. Es cosa de no desistir, sacarles la lengua y sonreìr.


Tengo los ojos cafès, casi àmbar o caramelo quemadito,  son grandes e irregulares, son complìces de los sueños, si uno duerme el otro vigila, entra mucha luz por sus pupilas dilatadas.
Soy mujer, y me gusta ser, pero de gustos hablaremos otro dìa.

De chica decìan que era una chispa brincadora y yo me la creìa, sentìa que podìa hacer feliz a la gente con solo sonreìr, aun en la adolescencia, habìa un encanto en ser desenvuelta a pesar de la timidez. Moverme me ha mantenido en forma, pero estoy perdiendo poco a poco el encanto de la desenvoltura.

En la adolescencia me sentìa fea. Cuando un chico me tiraba los cannes como dicen, yo ni cuenta me daba, si lo notaba hacìa como que no, terminàban desilusionados por mi intelecto en el cual los enrollaba sin querer, miràndolos fijamente a los ojos, o en clase sacando mejores calificaciones que ellos, debìa ser insufrible. Jugaba al futbol, basket ball, al teatro, a todo y con todos, pero soñaba con los libros no escritos.

Como no tenìa suficientes libros a la mano, exploraba cada rincòn de la vida real a  mi alcance, y hacìa mil preguntas sobre lo que hay al otro lado del agua, màs allà de las montañas, incluso encontrè uno que otro tùnel en el sol de una mañana.

Era bastante ingenua, de los descubrimientos sobre los hombres y las mujeres muchos no me gustaron como las platiquitas triviales de algunas chicas, la ligereza de lengua con que hablan los hombres entre ellos, con groserìas cada dos palabras, lo encuentro poco imaginativo, desilusiona la animalidad fìsica, la mediocridad (mediocridad en ser y hacer), la suciedad. Me costò crecer. Pensar y soñar,  con eso me cobijaba y ellos empezaron a tratarme como rival o contendiente de un concurso. Tal vez por eso no me gustan las competencias ni responder a convocatorias. Se me hacìa tarde, todavìa se me hace, para irme de pata de perro.

Afortunadamente di con los libros, muchos; y di con  otras partes de mi que desconocìa, di con las palabras para nombrar esas partes, pero aun quedan espacios innombrables que laten dentro de mi.

Soy mi estatura corta y el pelo escamoteado que ahora pinto de cualquier color,  solo porque las canas en mi se ven sucias y feas, miento, siempre me gustò pintarme el pelo. A veces soy el placer de mi cuerpo, otras lo sufro cuando se enferma y no sè que hacer con èl.

Soy la mamà de mis dos hijos y la compañera de mi compañero. Soy la que escribe, la que se detiene frente a los discapacitados con reverencia,  sin saber si es correcto escribir sobre ellos.

Mi juventud es otra historia, menos brillante pero màs intensa. Quizà algùn dìa escriba sobre eso, un dìa que la timidez me abandone o se descuide por unas horas.

Beatriz Osornio Morales

martes, 25 de julio de 2017

Ese instante no duele


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duele el tiempo en el reloj;
un cuerpo violentado,
o pensar cuando es imposible pensar:
querer sacarte el corazón
para ponerlo en la mochila de tu hijo.

A veces la primavera nos visita
en invierno,
se pone faldas y mangas cortas
para tocar al sol en su brevedad eterna,
y duele.

La mañana fría
condensa los vidrios, la noche intensa se decolora
a la luz del día que raya en las gotas.

Pero ese instante no duele
está a salvo en tu pecho,
¿escuchas? ¿canta o golpea?

Te acuerdas de un ángel
para tratar de zafar al instante,
debe haber caído de algún cielo azul
tan perfecto, y
en un beso quedó entregado,
y en ti reside a toda hora.

Ese instante no duele
duele lo otro, el reloj, la luz directa,
el hielo en el parabrisas,
ver partir a los hijos, y recordar,
a veces duele olvidar.


B.O.M. imagen de la red.

viernes, 21 de julio de 2017

Los Libros y Escribir


A veces quisiera haber escrito algo, alguna nota de recordatorio, cita impresionante de cada libro que he leído a lo largo de mi vida,  o de menos una impresión general. Pero...pero, quizá no hay diario suficiente, con hojas suficientes, con freno suficiente para pausar la lectura, o frenar el tren de  los pensamientos, y mucho menos detener la vida que reclama ser vivida  cada segundo, cada respiro, para escribir. Ni qué decir de la creatividad literaria que también apuesta a los vapores, al hervor de la vida para existir.

De pronto pensaba en esos puntos elementales para un escritor, y sopese la posibilidad de que quizá haya que equilibrar el tiempo entre vivir, leer y escribir hasta sangrar los dedos. Escribir es dejarse fluir, dejar escurrir ese fluir con voces y matices propios, esas bases podrían engendrar un texto original sin demasiada influencia y con solo la extrañeza suficiente para mover mundos alternos a la realidad.

Recuerdo haber leído La Botella Azul de Ray Bradbury una mañana en el trabajo de suplente en la biblioteca de la preparatoria, obvio, la lectura tuvo que llevarse a cabo en los momentos libres en que no había estudiantes que requerían asistencia alguna. De esa lectura apresurada rescaté dos notas escritas más tarde a la luz de la memoria:

"Toda mi vida, pensó Beck, he hecho nada, y nada dentro de la nada"

Naturalmente no sé porqué esas líneas en particular me parecieron relevantes en su momento, pero no puedo dejar de admirar su mensaje oculto como un vínculo entre el libro y yo.

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"Caminaron juntos en la ciudad en ruinas (....) -Espera! dijo Beck. Acopó las manos en su boca y dio un fuerte grito: -¿Estas allí?- ....Allí, respondió el eco, y cayeron torres, fuentes y pilares de piedras se doblaron en sí mismas. Así era en estas ciudades. A veces, torres tan hermosas como una sinfonía caerían ante una palabras hablada. Era como ver una cantata de Bach desintegrarse ante tus ojos"

¿Cómo ignorar líneas de semejante belleza?  lástima que no he podido leer completo el libro, otros asuntos, libros, acontecimientos se han atravesando entre La Botella Azul y yo.

Luego este pensamiento; El hombre que admira el cielo, en verdad ¿Siente humildad o busca un espejo? se derrumba en la respiración. La música continúa hasta pasadas las once.

¿Les había comentado que he abierto un espacio alterno en la virtualidad para publicar cosas precisamente relacionadas con libros, música y temas sociales? está abierto en wordpress, al cual están todos cordialmente invitados, justo estoy por subir algo sobre el libro de Dioses Americanos de Nail Gaiman, así que si les sobra un ratito, dense una vuelta y ya estando allí compartan la página, o tomen nota del enlace para que me visiten cuando quieran. Sobra decir que pueden comentar inmisericordemente. Se han armado buenas discusiones en algunas entradas.

El enlace aquí: https://osorniobeatriz.wordpress.com/

Si por angas o mangas no funciona el enlace, en la barra lateral está "Para emerger un día" de allí pueden saltar.

Nos leemos.

Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

jueves, 29 de junio de 2017

Una Canción Bajo la Lluvia




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Más tarde llovió.
La lluvia era una canción bajo la lluvia, los niños andaban en bicicleta con los ojos cerrados. Ellos aprenden del movimiento con el mismo deleite de la música que nos hace cerrar los ojos, o mirar al cielo, más allá de las nubes.

El pavimento brilla oscuro bajo los postes. Las piernas de los niños se columpian de mis ojos. Están mojados por la canción de la lluvia -Ya métanse- les grito desde la baranda, pero solo se distinguen los pedaleos en su locura de nube hirviendo, suben y bajan a corta frecuencia, taz, taz, taz, taz, no, más corta: taztaztaztaztaztaztaz, se parten las gotas indefinidas a esta hora.

Algo queda de mi en esa rapida canción, quedita canción de la lluvia y los cuerpos mojados bajo la luz de los postes.

Ellos afirman que ya estan adentro, ellos y la puerta que se cierra al entrar. Entonces...¿Quién anda bajo la lluvia? tus pasos, tus suspiros, responde el eco.

Entrada la noche y los pensamientos la realidad desmiente. ¡Ah!, un calambre en las piernas lo corrobora, no te has movido del sofá en toda la tarde.

B.O.M abril 3, 2017 Massanuten, Va. imagen de la red.

miércoles, 14 de junio de 2017

NEBULA


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Un cuerpo comienza

en esa nube de fluidos,

se encuentra y

desprende de la nébula universal

los confines del cuerpo, se gesta

donde algo muere, parte agua

y parte humo informe,

con los ojos cerrados en la cavidad materna,

confiados al calor

al moldear

provisor de vida,

ajustandose perfectamente a la cadera celestial,

como un abrazo  la rodea

y otro cielo desciende a su piel.

La mano invisible del amor

ese fuego,

da forma al nuevo latido de barro

que un día será su cuerpo.




Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

miércoles, 24 de mayo de 2017

La Mancha era un intento de Consolación




Solté la mano que me sostenía, tuve que perderle el miedo a los adverbios de cantidad, y empecé a dar pasos como un niño que aprende a caminar por primera vez, sin contar las palabras.

Caminé, un paso a la vez, pie tras pie. Es mejor no mirar hacia atrás, pensé. Y seguí andando hacia el mar. A lo lejos se fundían el océano y el cielo en un mismo tono de vapor azul. Pero antes, noté que de donde me nacían los acanatilados en los ojos, el pasto se confundía con moho. Solamente por que sé que son acantilados los distingo. Para el que mira desde éste ángulo, los acantilados son una línea, un corte que acaba de pronto en orilla. En este momento el verde y el azul son las únicas texturas reconocibles. Sigo.

El viento peina mi frente con el frío particular de noviembre. Mi marido espera sentado en la roca donde me propuso matrimonio hace treinta años. De pronto siento la tentación de voltear. Continúa escribiendo, grita él desde la roca, en el fondo piensa “Si no para nos iremos al abismo” Ella sigue, centrada en la fonética de las palabras indiferentes al destino de los amantes.

Hoy en día, de todo aquello solo queda la mancha del acantilado colgado a la pared, donde el mar azota sus olas y salpica la leyenda del amante que se lanzó al mar tras de su amada. Tarde comprendió que la mancha era un intento de consolación.


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Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

Entrada destacada

El Tiempo en un Instante

De entre las horas del dìa rescate un instante... pensar en ti. Abrì la ventana y saliò el sol, estaba tierno; un p...